Un trágico accidente ferroviario ha conmocionado a España este miércoles 28 de octubre de 2026. Al menos 68 personas han muerto y decenas han resultado heridas tras la colisión frontal de dos trenes de alta velocidad en el municipio de Urda, en la provincia de Toledo.
El siniestro se produjo a las 8:54 horas en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla, provocando la suspensión total del tráfico ferroviario hacia el sur del país.
El impacto y las labores de rescate
El choque involucró a un tren AVE de la compañía pública Renfe (servicio 2080), que transportaba a 397 pasajeros, y a un convoy de la empresa privada Iryo (servicio 6076), con 147 personas a bordo. En total, 544 pasajeros se vieron afectados por la colisión. El impacto fue de tal magnitud que hasta cuatro vagones descarrilaron y cayeron por un terraplén.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se desplazó al lugar de los hechos y advirtió que la cifra de fallecidos podría aumentar en las próximas horas a medida que los equipos de rescate consigan mover las estructuras de los vagones siniestrados.
Actualmente, 77 personas permanecen hospitalizadas, de las cuales 15 se encuentran en estado muy grave. Ante la magnitud de la emergencia, la Comunidad de Madrid ha activado un protocolo especial para derivar heridos a los hospitales de La Paz, Getafe y el 12 de Octubre.
El Gobierno autonómico ha elevado la situación al nivel 2 del Plan Territorial de Emergencias (PLATECAM) y ha solicitado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), mientras que el Ayuntamiento de Urda ha habilitado el pabellón municipal para la atención psicológica y logística de los afectados y sus familiares.
Teléfonos de asistencia a familiares
Las operadoras ferroviarias y los servicios de emergencia de la junta han dispuesto las siguientes líneas telefónicas gratuitas de información:
- Renfe: 900 10 10 20
- Iryo: 900 001 403
- Emergencias Castilla-La Mancha: 900 122 112
Investigación en curso: ¿Fallo técnico o humano?
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) junto a la Guardia Civil lideran las pesquisas. Las primeras hipótesis apuntan a un fallo crítico en el sistema de seguridad de la vía (LZB) combinado con un posible error de operación. Las autoridades ya han tomado declaración al operario del centro de control de Adif en la estación de Atocha que regulaba el tráfico de dicha línea en el momento del siniestro.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, tildó el suceso de “absolutamente inverosímil e inexplicable”. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la zona cero del accidente y aseguró de forma tajante que la investigación llegará hasta las últimas consecuencias: “Si ha habido negligencias se responderá con contundencia”, aseveró el jefe del Ejecutivo.
Este desastre profundiza la crisis de seguridad del sector, convirtiéndose en el segundo accidente mortal de alta velocidad en la misma línea hacia Andalucía en lo que va de año, tras el choque ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba), que dejó un saldo de 46 fallecidos.
Caos en el transporte y luto nacional
Como medida inmediata, Renfe ha suspendido la venta de todos los billetes para el trayecto Madrid-Andalucía hasta el próximo 13 de diciembre con el fin de reparar la infraestructura dañada y auditar los sistemas de seguridad.
En el plano político, el Gobierno ha decretado tres días de luto oficial (29, 30 y 31 de octubre). La tragedia ha paralizado por completo la campaña electoral de las elecciones generales; todas las fuerzas políticas, a excepción de Vox, han anunciado la suspensión de sus mítines y actos públicos.
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo (PP), exigió una auditoría externa inmediata de la red de alta velocidad y mostró su preocupación al confirmar que el partido intenta localizar a la exministra de Trabajo, Fátima Báñez, quien figuraba en la lista de pasajeros de uno de los trenes afectados.




