En una serie de votaciones clave realizadas esta semana, los principales distritos escolares del área de San Antonio han decidido formalmente no adoptar el periodo diario de oración y lectura de textos religiosos permitido por la nueva legislación estatal de Texas.
Los líderes educativos de la región han coincidido en que las políticas actuales ya protegen la libertad religiosa de los alumnos, advirtiendo que una implementación formal podría generar conflictos legales y vulnerar la separación entre la iglesia y el estado.
El frente del “No” se consolida
Hasta el momento, cuatro distritos de peso han oficializado su rechazo a la medida:
- San Antonio ISD (SAISD): Fue uno de los primeros en actuar. El pasado 20 de enero, la junta directiva aprobó una resolución para descartar el periodo de oración como parte de su agenda de consentimiento, sin mediar discusión adicional.
- North East ISD (NEISD): El 9 de febrero, los fideicomisarios votaron de manera unánime en contra. El distrito enfatizó que el código de conducta ya permite el rezo voluntario del personal y estudiantes durante su tiempo libre, haciendo innecesaria una nueva normativa.
- Medina Valley ISD: Su junta también rechazó la medida por unanimidad, declarando que la instrucción religiosa “es una responsabilidad que pertenece a las familias y las comunidades de fe”, no a las instituciones públicas.
- New Braunfels ISD: Siguiendo la misma línea, los fideicomisarios votaron el lunes pasado para mantener la política actual y no añadir el bloque de oración al calendario escolar.
Próximas decisiones en el calendario
Aunque la mayoría de los distritos grandes han optado por el rechazo, el proceso de votación continúa según lo estipulado por la ley estatal (Senate Bill 11), que da como plazo máximo el 1 de marzo de 2026.
Se espera que el distrito de Edgewood ISD someta el tema a votación el próximo 17 de febrero, mientras que Northside ISD, el más grande de la zona, tiene programada su sesión oficial para el 24 de febrero.
El debate legal
La ley ha generado una fuerte oposición de organizaciones civiles. La American Civil Liberties Union (ACLU) y otros grupos defensores de los derechos civiles han advertido que obligar o incentivar periodos de oración en escuelas públicas podría alienar a estudiantes de minorías religiosas o sin afiliación de fe, contraviniendo los principios de la Primera Enmienda.
Por ahora, la tendencia en San Antonio refleja una preferencia por mantener la religión como un asunto privado y familiar, evitando que las juntas escolares se involucren en la dirección espiritual de sus estudiantes.




