El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este martes ante la Asamblea General de la ONU con desplegar su “poderío militar sin igual” en América Latina si considera que la seguridad de su país se ve comprometida. Durante una alocución de fuerte trazo geopolítico, el mandatario invocó implícitamente la Doctrina Monroe para advertir que Washington no tolerará que las amenazas prosperen en el hemisferio occidental.
El precedente de Venezuela y la advertencia a Cuba
Durante su discurso, Trump exhibió la reciente intervención militar en Caracas —que a inicios de año concluyó con la captura y extracción de Nicolás Maduro— como el estándar de contundencia que guiará su política regional. Reivindicó estas maniobras ante la mirada de la actual mandataria encargada venezolana, Delcy Rodríguez, y defendió la alianza de seguridad regional denominada “Escudo de las Américas”.
Posteriormente, dirigió sus advertencias hacia La Habana al asegurar que “Cuba caerá” bajo el peso de un cerco económico y un bloqueo petrolero sin precedentes. Ante estas afirmaciones, la delegación oficial cubana abandonó el hemiciclo de sesiones en señal de rechazo.
Ofensiva contra el narcotráfico y ultimátum a México
El mandatario estadounidense equiparó formalmente a los cárteles de la droga con organizaciones terroristas globales como el Estado Islámico (EI), exigiendo que sus integrantes sean tratados bajo las leyes de la guerra. Bajo esta premisa, validó los recientes ataques navales de fuerzas estadounidenses contra presuntas narcolanchas en aguas del Caribe y el Pacífico, operaciones que han dejado un saldo superior a las 200 muertes.
En este apartado, Trump colocó a México como “el epicentro de la violencia de los cárteles”. Calificó de “inaceptable” la situación de seguridad en la frontera común y exigió de manera directa a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum “recuperar el control” de su territorio nacional.
Tensiones e injerencia en el foro multilateral
Las declaraciones del presidente estadounidense generaron un choque ideológico inmediato dentro de la cumbre internacional. Minutos antes, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, había pronunciado un discurso crítico en el que condenó “las incursiones neocoloniales” y el reparto del mundo en zonas de influencia por parte de las grandes potencias, defendiendo firmemente el principio de no injerencia extranjera en los procesos latinoamericanos.




