La alcaldesa de San Antonio, Gina Ortiz Jones, junto a varios líderes políticos locales, ha exigido públicamente la cancelación del concierto del rapero Kanye West (conocido legalmente como Ye), programado para el próximo 4 de julio en el estadio municipal Alamodome. La firme oposición institucional responde al historial de declaraciones antisemitas y discursos de odio del artista, argumentando que un recinto financiado con dinero público no debe albergar este tipo de espectáculos.
La controversia adquiere un peso mayor debido a que la presentación coincide con el Día de la Independencia de los Estados Unidos, fecha en la que además se conmemora el 250.º aniversario del país. “La ‘Ciudad Militar de EE. UU.’ (Military City USA) no debería recibir a alguien con antecedentes de discursos de odio y comentarios antisemitas en una instalación financiada por la ciudad como nuestro Alamodome; nunca, y ciertamente no el 4 de julio”, afirmó tajantemente la mandataria Ortiz Jones a través de sus canales oficiales. A la condena se sumó el comisionado del condado de Bexar, Grant Moody, quien señaló que no se debe ceder una plataforma pública a un “negacionista del Holocausto”.
A pesar de la intensa presión política, el evento se mantiene en pie debido a la complejidad legal que implica rescindir el contrato de arrendamiento del recinto. Las entradas continúan a la venta en portales autorizados de Ticketmaster con precios que oscilan entre los 127 y los 1,460 dólares, registrando una alta demanda con filas de espera virtuales que superaron los 230,000 fanáticos para un estadio con capacidad para 72,000 personas.
Un historial de vetos internacionales
La movilización política en Texas emula los bloqueos recientes que el artista ha enfrentado a nivel global. Recientemente, el gobierno del Reino Unido le denegó la entrada al país para participar en el festival Wireless, una medida que se suma a cancelaciones previas de sus espectáculos en Francia, Polonia, Suiza e Italia por motivos similares.
A comienzos de año, Ye intentó mitigar el impacto de sus polémicas —que incluyeron el lanzamiento del controvertido tema «Heil Hitler»— comprando una página publicitaria en el diario The Wall Street Journal para disculparse con la comunidad judía, atribuyendo sus declaraciones pasadas a conductas psicóticas derivadas de su trastorno bipolar. Sin embargo, las disculpas no han sido suficientes para los funcionarios de San Antonio, quienes priorizan el rechazo a la intolerancia sobre los beneficios económicos que el concierto reportaría a la ciudad.




